Los menores serán beneficiarios a través de programas de crecimiento y formación deportiva (deporte de alto rendimiento) y a quienes se les entregarán herramientas para la construcción de un proyecto de vida que incluya un emprendimiento humano (orientado a la persona y sus virtudes) y otro económico que está relacionado con el quehacer laboral y profesional. Para hacer parte de estos programas, las familias de los menores deportistas deben vincularse a los procesos formativos en estructura personal, familiar y social.






